Es habitual encontrarnos todavía con personas, sobre todo mujeres, que dependen económicamente de su pareja, siendo algo muy normal en nuestra sociedad.

Según datos de la ONU, siete de cada diez mujeres en el planeta han sufrido algún tipo de abuso a lo largo de sus vidas fruto de la dependencia económica que tiene hacia su pareja.

Cierto que son cifras muy alarmantes, estamos hablando del 70% de las mujeres.

Pincelando Historias quiere transformar las situaciones de los matrimonios y es por eso que decidimos hacer un artículo donde hablaremos de la importancia de mantener la independencia económica aún después de casados o de convivir juntos.

Si tú te encuentras en una relación o aún no lo estas, no importa, el tema que trataremos a continuación será de tu interés.  Atrévete a revolucionar la forma de ser dos y conviértanse en el mejor equipo.

Hemos visto a lo largo de la historia que la dependencia económica en los hogares solamente ha dejado familias destruidas, porque cuando se es dependiente renunciamos a la autonomía y a la libertad de decisión.

El simple hecho de carecer de recursos propios crea sin querer una desigualdad dentro de la relación, donde se fortalecen los miedos y las frustraciones del individuo, en especial del integrante de la relación que es dependiente.

Estas personas en su mayoría tienen una vida limitada y son más propensas a sufrir maltrato físico o emocional, afectando la armonía del hogar.

Pero, ¿Qué estamos haciendo para cambiar esta realidad que aún acecha a nuestros hogares?

Es sorprendente que sigamos conociendo historias de familiares, amigos o allegados que se encuentran en un matrimonio que hace tiempo les dejo de aportar felicidad, pagando el precio por su dependencia y les atemoriza romper el ciclo por miedo a perder la vida que llevan (tener lo “necesario” proporcionado por el otro), además no se sienten capaz de buscarse la vida ellos mismos.

Es el miedo a afrontar su propio destino, cultivado  por mucho tiempo, que se los impide.

La independencia financiera debería estar tácita en cualquier contrato matrimonial, donde sé estipule que son un equipo, no dos individuos que comparten una cama; una pareja que establece metas, comparte sueños y logran caminar en la misma dirección hasta alcanzar su mejor versión.

Lo que hablábamos antes, trabajo en equipo. ¿Estamos de acuerdo?

Ayúdanos a cambiar estos parámetros que rigen aún la sociedad y empecemos a fomentar la educación financiera en nuestros hogares, donde nosotros mismos como primera tarea interioricemos la importancia de estos temas.

Y luego de tenerlo claro, les enseñemos a nuestros hijos y personas cercanas, que un matrimonio no solo consiste en estar junto a una persona hasta que la muerte los separe, sino que se basa en construir cimientos sólidos o bases fuertes donde los dos puedan crecer juntos.

Piensa en tu vida en pareja como un proyecto en común, hablen desde un principio sobre el  manejo del dinero, establezcan reglas y acuerdos sobre los cuales ambos esten de acuerdo.

Especialmente, se debe tener en cuenta lo anterior, cuando uno de los dos se quede sin trabajo, al cuidado de los hijos pequeños o por algún tipo de enfermedad, procuremos siempre incentivar la independencia de nuestra pareja haciéndole participe en el manejo de las finanzas, el pago de las facturas o buscando otras fuentes de ingresos donde el/ella pueda participar sin perder la totalidad de su independencia.

Las decisiones deben tomarse de forma conjunta, reconociendo los esfuerzos de cada uno, pero sin olvidar los proyectos personal es que puedan nutrir su mundo, hay frases que no se nos deben olvidar, si cada uno está bien consigo mismo, puede aportar más y de mejor calidad a la relación.

El error que cometemos es creer que la individualidad desaparece una vez que decidimos formar una familia, y no es así, lo esencial es no generar exclusión en la relación y poder conservar nuestra identidad, nuestras raíces.

Por lo tanto, lo ideal es que ambos siempre trabajen por su propia economía, el hecho de ganar sus propios ingresos, les permite tener alternativas si se presenta algún imprevisto en la relación.

El futuro es incierto, por lo tanto en cualquier momento tu vida puede cambiar y debes asegurarte lo necesario para vivir, es lo que llamamos dentro de nuestro servicio, tener la cuenta de imprevistos. 

Así mismo, la independencia económica no solo significa tener un ingreso per se, es adquirir conocimientos financieros, ser capaces de tomar decisiones de manera crítica y responsable con respecto al dinero.

Es trabajar en conjunto con tu pareja y llevar a cabo un proceso educativo donde involucre a los dos; precisamente en el hogar es donde se adquieren las enseñanzas más primordiales que acompañarán a nuestros hijos a lo largo de sus vidas.

No olvidemos, que la forma más efectiva de enseñanza es la que se realiza por medio del ejemplo, para ello debemos empezar a incorporar buenos hábitos y conductas financieras en nuestro entorno familiar y poder conseguir ese cambio que tanto pide a gritos nuestros hogares.

En este orden de ideas, la clave siempre estará en la comunicación, es importante establecer un espacio de conversación, pues muchas veces la persona que asume en su totalidad la responsabilidad económica de la casa se queda callada y no manifiesta sus inconformidades.

O por el contrario, quien está como dependiente, tampoco inicia la conversación porque siente temor a generar discusiones que tensen más la convivencia.  

Cuando una pareja logra comunicarse de manera abierta sin temor a ser recriminado o criticado, reconocerán más fácilmente sus necesidades como sus miedos y proyectos.Nunca es tarde para empezar, basta con adquirir conciencia y realizar los ajustes que correspondan. 

No hay una receta mágica, cada relación es diferente y tiene su propia historia, lo cierto es que deben sacar ese espacio y hablar con toda la sinceridad y serenidad posible, conozcan los objetivos y aspiraciones que cada uno tiene.

También, es muy importante hablar de sus molestias, dolores, preocupaciones o temores, dejar todo muy claro, para poder establecer convenios, todo debe estar, en la manera de lo posible, lo más “equitativo” que se pueda lograr y poder llegar a un punto en común.

Luego, definan un plan de acción para resolver esta situación y háganle un seguimiento continuo hasta cumplirlo. De esto se trata la vida en pareja, crecer y ayudarse mutuamente.

La única forma que podemos causar impacto en nuestra relación es a través de la formación. 

Ahora bien, si no se sienten con la confianza para realizarlo, ponemos a su disposición nuestro servicio “Cultura Financiera para Novios” y “Educación Financiera para esposos”, queremos impactar tu vida y que le aportes valor a tu relación.  Y no olvides:

“La vida en común no tiene por qué convertirse en un inhibidor de la vida personal, ya que su virtud es ser uno mismo al lado de la persona que se ama” Hans Olvera

Perla y Carlos.

 

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